Lo que entra en nuestro país.
Hay temas que joden mucho, pero cuando te toca cerca, jode mucho más. Hoy salta la noticia que la reciente célula terrorista desmantelada en Marruecos tenía su base de operaciones, o cuartel general, en Cádiz, desde donde adoctrinaban a los futuros suicidas para entrar en acción. Manda huevos.
Y ahora, sabiendo esto, ¿de que moro te fías? Porque realmente puede ser cualquiera. El de la tienda de “todo a 100”, o el de las mantas, o incluso algún enchufado de la Administración. Pero el problema va más allá, porque no solo tenemos que luchar contra los que son terroristas, sino contra los que callan, los que saben y callan. Nadie se cree que en una comunidad reducida (y tristemente en aumento) nadie sepa nada del vecino. Yo, por lo menos, no me lo creo.
Y dicho esto, os dejo un par de interesantes curiosidades. Por un lado tenemos la celebración de la Ashura, que es una festividad religiosa del mundo islámico que se celebra en honor del hijo del Imán Alí, máximo líder de los chiíes después del Profeta. Se visten de blanco y se golpean la cabeza con instrumentos de sacrificio, haciéndose heridas en el cuerpo hasta quedar completamente cubiertos de sangre, y desfilan hasta el santuario de Imán Hussein. Lo único malo que le veo a esto es que no se dan los suficientemente fuerte como para quitarse del coco tanto fanatismo.




Otra curiosidad es este video de la comunidad musulmana en India. La verdad es que tiene un toque de humor, porque parece una película de bromas, pero pensándolo fríamente no sé que se le puede pasar a esta gente por la cabeza para hacer estas barbaridades. Es un ritual con más de 500 años de tradición por el cual se lanza a un bebe desde los alto de un templo y es recogido por una sabana tensada por un grupo de voluntarios. El fin es hacer al niño más fuerte en el duro camino de la vida. Sin comentarios.
Menuda basura dejamos entrar por nuestras fronteras.



